• REPUDIAR LA HERENCIA

    Por la repudiación de la herencia o renuncia a la misma, el heredero pierde la posibilidad de adquirir los derechos comprendidos en ella, quedando al mismo tiempo desligado de toda carga o gravamen inherente a la misma.

    Como consecuencia de la renuncia o repudiación de la herencia, entra en juego el denominado "derecho de acrecer" que incrementa la participación de los coherederos que no hubieran renunciado. En caso de renuncia de todos los herederos situados en la primera línea de la sucesión, entrarían en funcionamiento los llamamientos a las líneas sucesivas de herederos según lo establecido legalmente para la sucesión intestada.

    Los requisitos y caracteres del acto de repudiación del patrimonio hereditario  son los mismos que los del acto de aceptación, con las siguientes peculiaridades:

    1. La herencia no puede ser renunciada cuando suponga un perjuicio para un tercero.

    2. Los efectos de la renuncia son retroactivos al momento del fallecimiento.

    3. La renuncia no es posible si hubo algún acto o hecho que significara aceptación tácita

    4. El acto de renuncia exige unas especialidades formales no exigibles para la aceptación pura y simple.

    5. La renuncia a la condición de heredero, no implica renunciar a los legados de la misma, ni impide la aceptación de la mejora.

    6. La renuncia ha de hacerse mediante escritura notarial o mediante escrito presentado en el Juzgado competente. No es válida la realizada en documento privado o por actos no expresos.

     

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